Vivir en este sistema implica aceptar que existen ciertas cosas que no nos gustan.
Esto no significa que tenemos que aceptar todas ellas, pero sí tenemos que aceptar el hecho de que existen, que están ahí.
Algunas de ellas nos afectan, y es poco lo que podemos hacer al respecto.
Ilustrémoslo; Con el tiempo la mayoría de nosotros se enfrenta a la vejez, y junto con ella van a venir problemas relacionados. Donde podamos hacer algo constructivo es bueno hacerlo, pero el preocuparse no logra nada, y el desear que las cosas sean diferentes no las cambia. Es necesario entonces aprender a aprovechar las oportunidades del presente.
Lo mismo aplica cuando fallece un ser querido. Si uno tiene recuerdos felices sin duda los añora, pero la vida contínua, no se detiene porque el ser que amamos ya no está. Por lo tanto, se tienen que hacer ajustes y enfrentar los desafíos que la vida nos da.
El mundo real es así, y no está en nuestra mano el poder convertirlo en un mundo ideal en el que no exista nada que nos cause dolor.
Algunas personas quisieran que el mundo fuera como ellas lo han formado en su mente, pero las cosas no resultan así.Un empleado quisiera ganar el sueldo de un gerente, pero trabajar solo ocho horas diarias. Un jugador quisiera ser el campeón goleador, pero no quiere entrenar todo lo que hace falta. Un borracho quiere tomar pero no quiere tener cirrosis, una persona quiere cometer inmoralidad pero no quiere tener enfermedades venéreas.
Es difícil tener felicidad cuando lo que se quieren tener son solo privilegios, al mismo tiempo que se evaden las responsabilidades. No es posible evitar las consecuencias de nuestros actos. Si no sembramos actitudes correctas no cosecharemos buenos resultados.
Otras personas más quisieran una vida libre de dolor y preocupación, un mundo ideal, pero que no es real, un mundo donde las cosas fueran como ellos quieren, pero eso solo existe en su imaginación.
Con respecto al tiempo pasado, sea que nuestros recuerdos sean buenos o malos, no podemos vivir en él. Podemos aprender de él, y aplicar las lecciones en el presente o el futuro. Pero la persona que solo quiere vivir en el pasado y que no acepta que las cosas cambian, se hace mucho daño, a sí misma y a las personas que la rodean.
En esta vida existen muchas cosas que nos desagradan, pero tenemos que evitar amargarnos por ellas. Si su problema tiene una solución sabia, no vale la pena preocuparse, soluciónelo. Si su problema no tiene solución, el llenarse de amargura o resentimiento no va a cambiar las cosas.
Existen sin embargo, ciertas cosas que son agradables, y que descuidamos la mayoría de las veces.
Aspectos como el prestar atención al canto de los pájaros - algunas personas tienen meses de no hacerlo,- una puesta de sol, tiempo para meditar ,excelentes amigos, oportunidades de hacer algo bueno por otras personas, leer un buen libro, y muchas cosas más, que si bien no nos proporcionan dinero, sí enriquecen nuestra vida.
Hay muchas cosas buenas, las cuales, si no permitimos que los problemas actuales nos cieguen a ellas, nos pueden hacer más placentera nuestra vida.
Evite que la rutina diaria de la vida le impida disfrutar de las cosas excelentes.
Éstas le edifican, enriquecen, le hacen más agradable su propia vida y la de sus amados.
No concentre su atención en las cosas malas cuando existen tantas buenas.
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miércoles, 15 de abril de 2009
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