miércoles, 15 de abril de 2009

Cuando se comete un error

¿Qué debe hacer una persona o una Empresa cuando se comete un error que afecte a otros?

Primero disculparse.

Después, arreglar el asunto de tal manera que la otra persona quede satisfecha.

De inmediato.

Primero pedir disculpas. Es importante que le demos la debida importancia al error que cometimos. El cliente no nos paga para que nos equivoquemos en el trabajo que le hacemos.

Aún cuando de cada cien productos que vendamos, o de trabajos que hagamos, solo algunos -digamos dos- salgan mal, nuestra perspectiva es distinta de la del cliente.

Nosotros fallamos en un dos por ciento -dos productos malos de cada cien.- pero para el cliente fallamos en un cien por ciento debido a que el producto que nos compró es el único que él adquirio.

A él no le importa que noventa y ocho por ciento de nuestros productos salgan bien, si a él le toco uno de los dos que salieron mal.

Debemos disculparnos, con sinceridad.

No use una forma preimpresa para disculparse, eso no sirve.

A nadie le agrada recibir disculpas mediante un formato ya elaborado.

Discúlpese personalmente y admita su culpa.

Su negocio solo va a progresar si cuida a sus clientes. Cuidarlos cuando todo va bien es más fácil. Cuidarlos cuando las cosas salen mal no cualquiera lo logra.

Por eso, cuando se disculpe, el cliente tiene que tener la seguridad de que va a hacer todo lo posible por remediar su error. El disculparse también trae la buena voluntad del cliente y el deseo de seguir haciendo negocios con usted. Es pues, una buena publicidad.

Es seguro que el cliente le cuente a alguien como fue tratado.

De la forma en que lo cuente dependerá si llegan más clientes a su negocio, o los pierde.

La segunda parte es solucionar el problema.

Es mejor que lo corrija el mismo que lo provocó. Sin paga adicional.

Esto cumple una doble función; Responsabiliza al empleado de sus errores y corrige el problema.

El empleado aprende que si las cosas no se hacen bien desde la primera vez, va a tener que trabajar más. El cliente comprende que sus quejas van a ser escuchadas...y atendidas.

Esto no significa que vaya a ser sencillo. Todos tenemos días malos y en ocasiones lo más fácil es desquitarnos con la gente que nos atiende. Por eso, si su cliente pierde el control, perdónelo, pero no desista en su empeño de hacer que se sienta bien atendido y a gusto para que desee volver.

No es fácil atender las quejas de los clientes, ni tampoco nos agrada que se nos diga lo que salió mal, pero si instamos a los clientes a que nos digan nuestros errores, entonces podremos lograr mejorar nuestro trabajo y hacerlo mejor en el futuro.

Por otro lado, solo así podremos seguir manejando los negocios de ellos.

Si no facilitamos a los clientes el que nos digan nuestras verdades, terminaran por dejar de preferirnos.

Se ha demostrado que cuando los clientes ven nuestra disposición a corregir las cosas -y a corregirlas bien- las probabilidades de que nos permitan seguir atendiendo sus negocios aumentan considerablemente.

Aquí cabe una palabra de advertencia; Cuando una persona o una empresa se preocupa por tener esta actitud de atención al cliente, no van a faltar personas que disfruten, realmente disfruten, tratando de hallar errores.

Van a buscar un chicle pegado, una mancha en la pared, o a buscar la ocasión para provocar al empleado con la finalidad de quejarse de sus servicios.

Es como si quisieran verlo caer, junto con su empresa para estar contentos.

No hay problema.

Lo están forzando a seguir mejorando.

Sonríales.

Y sonría sinceramente.

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¿Tiene usted un complejo de inferioridad?

“Mi padre tenía razón, no sirvo para nada”,
“soy un inútil”,
“soy un iluso”,
“no voy a hacer nada con mi vida”,
“no tengo aptitudes para cosas grandes”

¿Cuánta gente está teniendo este díalogo consigo misma en este momento?

Mucha. Son personas que dentro de sí tienen un complejo de inferioridad que les hace creer que no hay nada bueno para ellas en este mundo .

Tienden a sentir compasión por sí mismas y se pasan largo tiempo lamentándose por su vida.

Piensan que tienen bloqueadas sus aspiraciones, y mientras más se compadecen, más inferiores se sienten, llegando algunas a resentirse de los demás y del mundo. No perciben que su autocompasión y resentimiento convierten su mente en terreno apropiado para sembrar el fracaso.

Fracasan una vez y piensan que son un fracaso, sin captar que el mero acto de fracasar varias veces es parte del camino que conduce al triunfo.

Ganar significa en realidad levantarnos más veces de las que nos caemos, levantarnos encima de nuestros fracasos.

¿Cree usted que es un ser inferior y que nunca ha hecho nada que valga la pena ni lo hará?

Sus pensamientos son muy poderosos y han hecho de usted lo que es hoy, un fracasado, pero solo porque usted lo pidió mediante su patrón de pensamientos. Si tiene pensamientos de fracaso no puede esperar ganar.

En vez de pelear contra el problema que lo agobia, para resolverlo, tiende a culparse, y se conforma con eso.

El problema principal no es si usted ha fracasado hasta ahora, sino sí está contento con ese fracaso.

Si se conceptúa a sí mismo como un fracasado y lo acepta, entonces ha desarrollado un molde de vida que se repetirá una y otra vez hasta destruirlo.

Con frecuencia la persona con un complejo de inferioridad es muy competente, pero al desarrollar la tyendencia a tener pensamientos negativos de sí misma, su propia inseguridad la hace estorbarse en su desarrollo, de modo que no alcanza su verdadero potencial.

El concentrarse en los pensamientos de inferioridad, negativos, sólo hará más severos nuestros problemas. Si bien es cierto que hay muchas cosas que no puede controlar, sus pensamientos no están incluidos ahí. Sí, los puede controlar.

El espaciarse en los pensamientos negativos es como manejar un carro con un excelente motor, al mismo tiempo que se pisan con firmeza los frenos. No se puede avanzar aún cuando existe suficiente energía, suficiente poder, para hacerlo.

¿Cómo podemos vencer un complejo de inferioridad? De la misma manera que a todo aquello a lo que tenemos miedo: Enfrentándolo.

Las cosas a las que tenemos miedo, cuando las enfrentamos un número repetido de veces teniendo pequeños éxitos, dejan de atemorizarnos.

Sus complejos existen porque se han creado en su mente. No estaban ahí, ¡Usted los puso ahí!

¿Y cuando le dijeron que era un inútil?

Fue otra persona la que lo dijo, pero usted le creyó y dejó que entrara a su cerebro, y después, como si fuera una plantita en crecimiento, la regó. Se repitió que tenían razón, y la planta (su complejo de inferioridad) creció hasta arraigar con tanta fuerza que hoy domina su vida.

Haga ahora lo inverso. Repítase muchas veces que usted tiene cualidades, haga una lista de cosas buenas y vaya incrementándola conforme descubra más virtudes.

Trabaje en lo bueno que tiene, desarróllelo, hágalo crecer.

Existen más cosas buenas en usted de las que se imagina, y el irlas descubriendo logrará que usted cambie su pensar, su vida, para bien.

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VIVIR EN EL MUNDO REAL

Vivir en este sistema implica aceptar que existen ciertas cosas que no nos gustan.

Esto no significa que tenemos que aceptar todas ellas, pero sí tenemos que aceptar el hecho de que existen, que están ahí.

Algunas de ellas nos afectan, y es poco lo que podemos hacer al respecto.

Ilustrémoslo; Con el tiempo la mayoría de nosotros se enfrenta a la vejez, y junto con ella van a venir problemas relacionados. Donde podamos hacer algo constructivo es bueno hacerlo, pero el preocuparse no logra nada, y el desear que las cosas sean diferentes no las cambia. Es necesario entonces aprender a aprovechar las oportunidades del presente.

Lo mismo aplica cuando fallece un ser querido. Si uno tiene recuerdos felices sin duda los añora, pero la vida contínua, no se detiene porque el ser que amamos ya no está. Por lo tanto, se tienen que hacer ajustes y enfrentar los desafíos que la vida nos da.

El mundo real es así, y no está en nuestra mano el poder convertirlo en un mundo ideal en el que no exista nada que nos cause dolor.

Algunas personas quisieran que el mundo fuera como ellas lo han formado en su mente, pero las cosas no resultan así.Un empleado quisiera ganar el sueldo de un gerente, pero trabajar solo ocho horas diarias. Un jugador quisiera ser el campeón goleador, pero no quiere entrenar todo lo que hace falta. Un borracho quiere tomar pero no quiere tener cirrosis, una persona quiere cometer inmoralidad pero no quiere tener enfermedades venéreas.

Es difícil tener felicidad cuando lo que se quieren tener son solo privilegios, al mismo tiempo que se evaden las responsabilidades. No es posible evitar las consecuencias de nuestros actos. Si no sembramos actitudes correctas no cosecharemos buenos resultados.

Otras personas más quisieran una vida libre de dolor y preocupación, un mundo ideal, pero que no es real, un mundo donde las cosas fueran como ellos quieren, pero eso solo existe en su imaginación.

Con respecto al tiempo pasado, sea que nuestros recuerdos sean buenos o malos, no podemos vivir en él. Podemos aprender de él, y aplicar las lecciones en el presente o el futuro. Pero la persona que solo quiere vivir en el pasado y que no acepta que las cosas cambian, se hace mucho daño, a sí misma y a las personas que la rodean.

En esta vida existen muchas cosas que nos desagradan, pero tenemos que evitar amargarnos por ellas. Si su problema tiene una solución sabia, no vale la pena preocuparse, soluciónelo. Si su problema no tiene solución, el llenarse de amargura o resentimiento no va a cambiar las cosas.

Existen sin embargo, ciertas cosas que son agradables, y que descuidamos la mayoría de las veces.

Aspectos como el prestar atención al canto de los pájaros - algunas personas tienen meses de no hacerlo,- una puesta de sol, tiempo para meditar ,excelentes amigos, oportunidades de hacer algo bueno por otras personas, leer un buen libro, y muchas cosas más, que si bien no nos proporcionan dinero, sí enriquecen nuestra vida.

Hay muchas cosas buenas, las cuales, si no permitimos que los problemas actuales nos cieguen a ellas, nos pueden hacer más placentera nuestra vida.

Evite que la rutina diaria de la vida le impida disfrutar de las cosas excelentes.

Éstas le edifican, enriquecen, le hacen más agradable su propia vida y la de sus amados.

No concentre su atención en las cosas malas cuando existen tantas buenas.

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¿Estás intentando fracasar?

Es difícil para una persona aceptar que varias de las cosas que hace parecieran ser hechas con el propósito claro de fracasar, pero las evidencias así lo indican. Veamos algunas:

INERCIA.-Cuando una persona que puede nadar se deja simplemente llevar por la corriente del río, está, en realidad, permitiendo que el río dirija su derrotero.

En nuestra vida es lo mismo. Si usted acepta las cosas como vengan, por inercia, sin hacer nada al respecto, entonces no está controlando su vida, está controlada por los acontecimientos.

Es como ser un empleado con un salario mínimo, con prestaciones mínimas, en un trabajo aburrido, ocupando un puesto que no le proporciona ninguna alegría, y contemplando un futuro que, en el mejor de los casos, promete años de monotonía, y en el peor, el desempleo, adicionado con la pobreza, y sin embargo, no hacer nada.

PUSILANIMIDAD.-Busque en cualquier lugar que se le ocurra en donde la gente trabaje, y hallará personas a las que su patrono correría, sin pensarlo mucho, si pudiera estar seguro de que el siguiente empleado sería mejor que el que tiene.

Es gente pusilánime que no está dispuesta a hacer un buen trabajo.

Y son los primeros que se preocupan cuando hay recorte de personal.

¿Por qué?

Están convencidos dentro de sí mismos que no son lo suficientemente buenos como para que su patrón quiera quedarse con ellos, y sin embargo, no están cambiando sus actitudes, ni para su patrono, ni para su trabajo, es solo la amenaza de desempleo lo que los hace cambiar temporalmente, pero eso su patrono ya lo sabe, por eso no desea retenerlos.

ACTIVIDAD SUSTITUTA.-Esta es el área más saturada de gente que está intentando fracasar.

¿Cuánta gente conoce que llena su vida de actividades que solo sirven para matar el tiempo?Afirman algunas que su actividad es estudiar, pero están reprobando el año escolar, afirman otros que lo suyo es ser trabajadores, honrados y cumplidos, pero están siendo corridos por ineptos.

Es decir, su actividad no la realizan de manera excelente. Lo hacen para que se diga que están haciendo algo, y nada más. O bien, se pasan largas horas recorriendo los centros comerciales, leyendo literatura que no les es útil, perdiendo mucho tiempo en conversaciones con sus amigos, o de manera abierta, durmiendo gran parte del día, y, por supuesto, -¿pensaba usted que no? - de la noche.

RESIGNACIÓN. - Nadie le podrá obligar, ¡ jamás !, a que haga más de lo que usted mismo quiere hacer y que lo haga con gusto. Y nunca nadie agradece que se le obligue, por eso, el requisito principal para ayudar a alguien a que se supere es que quiera él mismo superarse.

Pero mucha gente no quiere esto porque se ha resignado a su estilo de vida.

Piensa que siempre ha sido y continuará siendo así. Pierden porque aceptan su vida como es. Se han resignado a ser lo que son. No se imaginan a sí mismas como triunfadores.

Y lo más sorprendente es que saben, entienden, que su vida no les gusta, porque se saben capaces de ser y hacer mucho más de lo que son ahora, pero se han resignado a ello, se han cansado de luchar y abandonan.

En todos estos casos, aún de manera inconsciente, se está preparando el terreno para un futuro que no es agradable.

Si tiene estas actitudes y no realiza la mejor actividad, la mejor labor de que usted mismo se sabe capaz, entonces, en breve, la intención es fracasar.

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¿Amo o esclavo?

Por esclavo entendemos aquél que está bajo la dependencia absoluta del que lo compra o lo hace prisionero. Generalmente era la guerra, la pobreza o el delito lo que reducía a las personas a la esclavitud. En nombre de la misma se produjeron muchas injusticias: Familias fueron divididas, hombres y mujeres fueron sometidos a muchos abusos y maltratos. Se oprimió y tiranizó a mucha gente en diversas épocas de la historia.

Hoy día se ha destacado una esclavitud diferente; el estar esclavizado a una personalidad deficiente. La personalidad mediocre de un hombre a menudo causa los mismos estragos que la esclavitud de la antigüedad.

Un hombre esclavizado a una personalidad derrotista, que se ha convencido a sí mismo que nunca podrá hacer nada en esta vida, daña a sus hijos al trasmitirles la misma actitud, y los condena (a menos que ellos mismos luchen) a una clase de vida similar a la que el vivió. A menudo la esposa de un hombre esclavizado así se llena de desesperación y quebranto al ver que el hombre en quien ella confió no es capaz de sacarla adelante.

Una persona es esclava porque obedece al que le manda, sin importar si las órdenes las da otra persona, o los propios impulsos, vicios y defectos de personalidad que ella tiene. Llega a suceder entonces que una persona se esclaviza a sus propios deseos, ambiciones o vicios. No manda o controla ella misma su vida. Es esclava de sus deseos, ambiciones o vicios porque los obedece.

Su actitud mental dominante llega a ser una que lo destruye, ya sea de golpe o poco a poco, a veces a él solo y en la mayoría de los casos a su propia familia.

¿Puede un esclavo convertirse en amo? Sí, a condición de que esté dispuesto a pagar el precio que se pide.

En algunas sociedades de la antigüedad los esclavos eran propiedades que pasaban de padres a hijos. Hoy día algunos hijos heredan de sus padres sus mismas actitudes mentales, y a menos que rompan con ellas su destino será el mismo.

En sociedades como la hebrea, algunos esclavos podían llegar a comprar su libertad, o quedar libres después de que una tercera persona con el derecho legal las liberaba.

Hoy día es lo mismo. Uno se empieza a liberar de su vieja personalidad dañina cuando se da cuenta del enorme daño que le causa, y empieza a luchar por mejorarla.

En otros casos es otra persona la que ve en nosotros el potencial que nosotros mismos no vemos, y nos impulsa a luchar para mejorarnos. Nos impulsa porque aún cuando en ese momento somos esclavos, ella nos ve con el potencial de un amo, alguien dueño de sí mismo y de las condiciones que lo rodean. Nos ve como alguien que puede llegar a controlar su propia vida.

Ciertamente ninguno de nosotros merece ser esclavo.

No tenemos derecho tampoco a esclavizar la vida de nuestros seres queridos a nuestros vicios o actitudes negativas, pues ya suficientes problemas tienen tratando de enfrentar su propia carga de responsabilidades.

Pero nadie va a hacer por nosotros lo que tenemos que hacer por nosotros mismos.

Si un esclavo no está dispuesto a luchar por su propia liberación es poco lo que se puede hacer.

No hay forma de ayudar a quien no quiere ser ayudado.

Usted no tiene que ser esclavo si puede ser amo.

No está obligado a destruirse a sí mismo y a su familia. Escoja ser amo no esclavo, escoja lo mejor, no lo peor. ¿Por qué deberia arrastrase como serpiente si puede volar como aguila?

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