Muchos matrimonios han terminado porque por lo menos uno de los dos pensó que ya no tenía caso seguir luchando.
Estaban cansados de vivir en una situación que no les agradaba.
Durante mucho tiempo los resentimientos, las faltas pequeñas, los errores, los malos entendidos, se fueron acumulando hasta que, al igual que una olla de presión, estalló.
Y sin embargo, todo se pudo haber evitado si hubieran atacado el problema, en lugar de atacarse a sí mismos.
Quejarse, lamentarse, hacer comparaciones, desprecios, burlas, no son formas de resolver problemas.
Acusarse con la suegra o con la mamá tampoco.
Todo esto trae desánimo en un matrimonio.
Su esposo no va a ser mejor si usted lo regaña.
Su esposa no va a sentirse animada a ser la mujer que usted quiere si la humilla constantemente.
Nadie agradece que se le trate con falta de bondad, por válida que sea la queja.
¿Qué se puede hacer entonces?
Por principio, recordar que para pelear se necesitan dos. No sea usted el que tome la iniciativa, ni sea tampoco el que responda a la agresión.
Las condiciones siempre van a ser mejores si por lo menos uno se esfuerza por hacer las cosas bien. Qué ese sea usted.
No de nunca por perdido a su cónyuge, y esfuércese porque si va a hablar, sea para decir algo bueno, que edifique, que estimule, y si no es así, mejor guarde silencio.
Esfuércese por escuchar, no oír, escuchar con mucha atención, lo que su pareja dice.
Y trate de captar también lo que no dice.
En ocasiones aquello que se calla es más importante que lo que se habla.
Recuerde que básicamente, su pareja y usted desean lo mismo de la vida; ser felices, tener estabilidad emocional, económica, ser unidos como pareja.
La única diferencia está, entonces, en los métodos para conseguirlo.
Si hablan del asunto de manera tranquila, calmada, escuchándose mutuamente, es muy posible que lleguen a un acuerdo sobre la mejor manera de conseguir sus metas.
No se desanime si llega a haber un bache en el camino.
Caerse una vez, aún cuando uno se lastime, no significa quedarse tirado.
Tropezarse de vez en cuando tampoco significa que no se puede volver a andar el camino.
Vuelva a intentarlo.
Algo que ayuda mucho en esto es tener la perspectiva correcta cuando surjan problemas.
No los vea como la ocasión para lastimarse.
Cuando en un matrimonio surgen problemas, el ver las dificultades como una oportunidad que nuestra pareja nos brinda para que le mostremos la medida de nuestro cariño, permite que se suavicen las asperezas.
De hecho, éste pasar juntos los problemas y vencerlos juntos, vivir experiencias difíciles en la mutua compañía, es la clase de cosas que permiten que su matrimonio cobre fuerzas.
Cuando una pareja hace esto por amor, se desarrolla en ambos un sentido de seguridad, pues ambos aprenden que, sin importar lo difícil que se pongan las cosas, nuestra pareja va a ser leal a nosotros.
Todas éstas son las cosas por las que vale la pena esforzarse.
Vea a su pareja como una de las empresas más importantes por realizar en su vida.
De poco le valdrá tener mucho dinero si al final se queda solo. Si atiende su negocio y descuida a su pareja y por esa causa la pierde, su éxito será vacío, por mucho que usted piense que esto no es cierto.
Su pareja es mejor inversión que su negocio.
Si logra que ella lo apoye va a llegar mucho más alto de lo que se imagina, y va a llegar, además, acompañado, pero traiciónela, abandónela, o déjela sin atención, y en poco tiempo cosechará las consecuencias.
Aún personas muy conocidas en el campo de la motivación personal, como Og Mandino, autor de "El Vendedor más grande del Mundo", tuvieron que aprender esto. Su esposa y su hija lo abandonaron. ¿Por qué? "Habían sufrido todo lo que pudieron soportar de esa triste imitación de esposo y padre" en que él se había convertido.
No se desanime si las cosas no cambian de un día para otro. No es así como funciona. Es en cierto modo, como arar la tierra estando determinado a conseguir una excelente cosecha.
Por muy árida que parezca, aún la tierra desértica ha producido fruto -los viñedos de la casa productora de vino Pedro Domecq plantados en el desierto, y hechos producir mediante un sistema de goteo de agua, son un ejemplo- y su pareja producirá fruto si la trata con conocimiento.
¿No sabe cómo tratar a su pareja?
Aprenda.
Recuerde que en un principio no sabía tampoco enamorar a la persona que amaba, pero aprendió, y perseveró hasta que lo logró.
No se desanime nunca.
No se dé por vencido nunca.
No se rinda nunca.
Recuerde que solo perderá a su pareja si acepta darla por perdida.
No acepte perderla.
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lunes, 16 de marzo de 2009
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