lunes, 16 de marzo de 2009

LOGRANDO LA COOPERACIÓN DE LA ESPOSA

Cierto granjero siempre había arado con caballos, de modo que, después de ahorrar, quiso comprarse un tractor.

La esposa del granjero, sin embargo, estaba convencida de que esa compra era innecesaria.

Tras discutir muchas veces, la mujer dijo, violenta y enojada:

¡Pero, en realidad, no necesitas el tractor!

Ya sé que no lo necesito; -contestó él- tampoco te necesitaba a ti cuando nos casamos; pero te deseaba.

El granjero obtuvo su tractor.

Conseguir la cooperación de nuestra pareja para obtener lo que queremos puede ser un reto, pero si logramos su apoyo, la vida familiar se torna más placentera.

En cierta forma es como observar un edificio enorme, solo para descubrir que son dos las cosas básicas que le dan la fortaleza; La varilla y el concreto.

Así pues, para construir una vida sólida, necesitamos que nuestra esposa nos apoye, que se unifique a nosotros.

¿Cómo se consigue esta clase de apoyo?

Logrando que su esposa lo quiera, lo respete, y sobre todo, que vea la necesidad de estar de su lado.

La cosa más importante que usted puede hacer para lograr esto es dar de sí mismo...su tiempo, sus energías, sus pensamientos, su atención, sus sentimientos, especialmente aquellos relacionados con su cariño hacia ella.

Una esposa que se siente comprendida y amada a menudo apoya sin reservas a su esposo.

Recuerde que el verdadero acuerdo y apoyo de dos mentes y corazones no sucede por accidente.

Usted tiene que trabajar por ello, sobre todo cuando descubre que usted y su cónyuge, aún cuando se complementan, son diferentes.

El que se quieran es una fuente de ayuda, pero no borra las diferencias de educación, cultura, antecedentes o genéticas.

Es ahí donde se requiere discernimiento para conseguir apoyo.

Puede suceder que su esposa no entienda por qué en ciertas cosas usted actúa como lo hace.

Por ejemplo; al esposo le cuesta revelar a su esposa sus temores, inseguridades y sufrimientos.

No quiere preocuparla. Siente que su responsabilidad es cuidarla y protegerla, y quiere que ella confíe en él. Quizás necesite apoyo, pero rara vez lo pide abiertamente.

No le gusta recibir compasión, pues ésta le hace sentir que no cumple su papel.

Pero la esposa no es así.

Para ella es muy importante tener y fortalecer relaciones personales.

Aún cuando sabe que su esposo la quiere, necesita que se lo diga con frecuencia.

A menudo, cuando pide consejo, no es porque no sepa la solución, más bien desea un oído que escuche...los hechos y los sentimientos envueltos.

Se esfuerza mucho por saber intuitivamente qué es lo que la gente desea, especialmente se esfuerza en su esposo.

Para ella, ofrecer ayuda es una forma de ser amorosa.

Y sin embargo, a veces sin razón y a pesar del cariño de su esposo, no se siente amada.

Esto para algunos hombres puede ser muy complicado.

No lo es.

A menudo lo único que se requiere es aprender a conocer a nuestra pareja. Si usted la conoce bien, podrá tratarla de tal manera que ella se sienta feliz con usted...y le apoye.

No la ridiculice solo porque ve los asuntos de manera diferente a usted. A menudo más que una desventaja, es una ventaja para usted, pues le permite visualizar los problemas desde distintos ángulos.

Su esposa se puede convertir en un apoyo muy poderoso, a condición de que la convenza de que lo que usted desea es lo mejor para ambos...y sus hijos.

Esto es similar a cuando la enamoró.

En aquel tiempo usted tuvo que reunir información sobre ella; su nombre, su dirección, sus gustos, su personalidad.

Sabía que todo esto le serviría si quería enamorarla.

Tenía que convencerla que usted y nadie más, era la persona que le convenía.

Hoy es lo mismo.

No dé por sentado que, por solo ser su esposa, lo va a apoyar.

Tiene que convencerla, ganarse su aprobación.

Tienen que unirse en la misma mente y forma de pensar.

Esto es lo que hace sumamente atractiva una relación de pareja, el constantemente seguirse conociendo, seguirse enamorando, seguirse apoyando.

Esto es lo que significa relamente el "hacerse una sola carne"; Irse convirtiendo ambos en un matrimonio, ser y tener un compañero o compañera con la que se pueda ser y estar sin decir nada, sin hacer nada, y sin embargo, disfrutar de la mutua compañia.

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