lunes, 16 de marzo de 2009

CUANDO SE ES ESPOSA DE UN MEDIOCRE

¿Qué es un mediocre?
El diccionario lo define como "mediano, exactamente igual a la mitad de una cosa, no completo"
Pocos años antes de 1900, un joven mecánico trabajaba diez horas en una compañía de Detroit, en Michigan.
Al regresar a su casa se pasaba la mitad de la noche trabajando en un cobertizo porque quería lograr construir un nuevo tipo de motor.
Su padre pensaba que perdía el tiempo, sus vecinos lo ridiculizaban, pero su esposa creía en él.
De hecho, creía tanto en su proyecto que él la llamaba "la creyente".
En invierno, con muchísimo frío, castañeándole los dientes, sostenía un quinqué para que él pudiera ver lo que hacía.
Tres años después, en 1893, Henry Ford y su esposa traqueteaban por la calle en ¡un coche sin caballos!...que no hizo más que llegar a la esquina y volver.
Lo demás es historia.
Cincuenta años después, al responder a una pregunta sobre sus creencias en la vida y el futuro, contestó; "No me preocupa, con tal de vivir junto a mi esposa... ¡y quisiera pasar la eternidad con ella!"
Todos los demás vieron la medianía en Ford, su esposa percibió que Ford no era ni la mitad de lo que podría llegar a ser si se le impulsaba.
Vio lo que faltaba, lo que era capaz de hacer, vio lo que había donde los demás no vieron nada.
Una persona mediocre no es una que no sirve.
Simplemente es alguien que no se ha desarrollado todo lo que es capaz. Está a la mitad de su capacidad, o quizás menos.
Su esposo no es solo lo que es, también es lo que sueña ser, y a usted le corresponde impulsarlo.
Si él está limitado por traumas, miedos, complejos, ideas erróneas acerca de su propia capacidad,
¡Usted es la más indicada para ayudarlo!
¿Cómo se ayuda a un esposo mediocre? Halagándolo, queriéndolo, descubriéndole cualidades que quizás ni él sospeche que tiene.
¡Usted tiene que estudiar literalmente a su esposo!
Mientras más cosas conozca de él, mejor lo podrá ayudar.
Un bombero puede soñar ser médico, un padre, querer que sus hijos no pasen tantas privaciones como las que él sufrió, un obrero podría desear tener un terreno propio para su familia.
Nadie da en el blanco sin apuntar.
Quizás al principio fallemos, pero con el tiempo, si seguimos intentando, lo lograremos.
Aliente entonces a su esposo a ponerse un blanco, una meta, un propósito en la vida al cual apuntar sus esfuerzos.

¡Jamás le diga o le insinúe que es un fracasado!
Un esposo cuya esposa piensa así solo lo está acercando a ese final.
Si usted, que es la razón de sus esfuerzos, no cree en él, ¿Quién creerá?

Si usted le desanima de lograr sus metas, solo estará trabajando en contra de sus propios intereses.
Es muy difícil que en un matrimonio que fracasa, solo uno de los cónyuges sea el culpable.
Por eso, es bueno preguntarse;
¿Estoy contribuyendo a que mi esposo logre sus metas?
¿Soy una esposa con la cual él agradece vivir? ¿O una de la que se quisiera deshacer?

¿Lo conozco lo suficiente como para saber qué desea de la vida?
¿Le soy una fuente de estímulo?
¿Fortalezco sus puntos débiles?
Si usted es una esposa que tiene fe en su esposo, que confía en él, no solo en los tiempos buenos, sino especialmente en los malos y le es leal, inevitablemente su esposo va a responder, para felicidad suya y de ambos.


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