El albañil termina de vaciar la mezcla para hacer la banqueta. Poco antes de que endurezca, aparecen unos niños con pequeñas varas para escribir en el cemento fresco. Después, unos adultos, sin pensar en lo que hacen, pisan el cemento y se alejan. Tiempo después se seca.
Un trabajo que pudo estar bien terminado es echado a perder por la ignorancia de unos niños y por la desidia de unos adultos.
Un ser humano que pudo haber crecido bien crece con traumas y complejos debido a la ignorancia de unos niños que maltratan su autoestima y a la desidia de unos adultos que no le prestan atención a su desarrollo.
La única diferencia entre este ejemplo y la vida real es que a la banqueta se le ven las marcas, a los niños y adultos dañados no.
Las personas, desde que nacemos hasta que morimos, lo que más necesitamos es amor.
Queremos a nuestro lado a alguien que nos aliente, que nos estimule.
Los niños no pueden estimular a otros niños porque ignoran cómo hacerlo. Los adultos muchas veces no estimulan ni a sus propios hijos por desidia, porque no les parece que sea tan importante.
Y sin embargo, vez tras vez les repiten todo lo que hacen mal, como si quisieran grabárselo con hierro de marcar en su mente.
No se dan cuenta que así se forma un inepto.
Enseñándolo a ser inepto.
Recalcándole lo que hace mal y mencionando, solo de pasada, muy de vez en cuando, lo que hace bien.
Los padres no son los únicos que hacen esto.
Compañeros de trabajo, escuela, vecinos, parecen disfrutar el decirnos qué hacemos mal, al volcar su frustración y enojo por la vida que les tocó vivir en nosotros.
Se nos hace crecer sin que prácticamente nadie desarrolle hasta el límite nuestras capacidades.
Se nos enseña la mediocridad, en lugar de la excelencia.
Lamentablemente, muchas de estas personas están solo repitiendo un círculo vicioso.
Están enseñando solo lo que saben, están enseñando solo aquello que aprendieron a hacer.
Muchos no tuvieron a la vez a alguien que les enseñara a superarse. Tuvieron padres demasiado agobiados por tener que ganar un sustento, abrigo, un lugar para vivir, de modo que no se procuró el tiempo necesario para desarrollar las cualidades que hubieran permitido a sus hijos ir más allá de donde están ahora.
Muchos hijos vienen de familias con problemas: Familias formadas con malos padrastros, hijos criados por uno solo de los padres, familias con abusos verbales o sexuales, con padres que viven gritando y peleándose constantemente.
Todo esto marca la personalidad futura del individuo.
ES ASÍ COMO SE FORMA UN INEPTO . . . ENSEÑANDOLO A SER INEPTO
Si deseas recibir más articulos como este
Subscribete a Superacion Personal por Email ¡Es gratis!
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¿Deseas escribir un comentario?